Lagranepoca.com – Los astrónomos de la Agencia Espacial Europea (ESA), también estudian el nuevo descubrimiento de Herschel, una fuente de radiación infrarroja en la supernova 1987A, y explican que la explosión sería suficientemente grande como para dar origen a unos 200.000 planetas del tamaño de la Tierra, según publica el 8 de julio.
El telescopio espacial, del infrarrojo lejano, con capacidad de observar objetos fríos en el espacio, mostró imágenes de la onda expansiva de la supernova 1987A que atravesó su galaxia desde 1987, fecha en que fue detectada por primera vez desde la Tierra.
No es hasta ahora que el telescopio Herschel pudo detectar la presencia de granos de polvo a unos -250°C, emitiendo 200 veces más energía que nuestro Sol.
Lo sorprendente de este descubrimiento es que se observó que las supernovas pueden generar enormes cantidades de polvo interestelar junto con nubes de gas. Este polvo es la materia prima de la que se formarán nuevas estrellas, planetas y vida. En este sentido, ESA y sus expertos mencionan que éste acontecimiento es un revelación que responde al enigma de la formación del universo primigenio.
Los expertos en el proyecto de Herschel han estimado la cantidad de polvo interestelar a partir de su brillo, que es mil veces más abundante de lo que se pensaba de una supernova. Mikako Matsuura, del University College de Londres, autor principal del artículo que presenta este descubrimiento, comenta: “Los restos de la supernova son mucho más brillantes en el infrarrojo de lo que esperábamos”.
ESA, explica que para saber cómo es el universo primigenio, se tendría que conocer el origen del polvo interestelar y aunque no se puede afirmar con exactitud de dónde se origina este polvo, los datos de Herschel presentan una pista. Sumado a este indicio, se sabe que el Big Bang no originó a los átomos de carbono, silicio, oxígeno o el hierro, pero sí forman una pequeña fracción del universo.
En este sentido, esta pequeña parte de la masa del universo y del sistema solar es tan primordial que es la que constituye a los planetas y por ende a la Tierra y a la vida. Es decir que los constituyentes del cuerpo alguna vez fueron polvo interestelar.
Según científicos de la ESA las supernovas podrían ser una fuente de polvo interestelar. “Estas observaciones son la primera prueba directa de que las supernovas pueden generar el polvo interestelar que detectamos en las galaxias más jóvenes”, explica Göran Pilbratt, científico del Proyecto Herschel para la ESA. En tanto que al condensarse los residuos gaseosos resultado de la explosión, éstos se enfrían en la expansión conformando los granos de polvo.
Herschel es un telescopio Cassegrain, tiene un diámetro de espejo primario de 3,5 metros. Este es el telescopio espacial más grande jamás construido, y un gran desafío tecnológico.
La nave está equipada con los medios de enfriamiento de los detectores cerca del cero absoluto (-273 º C), que van desde -265 ºC a sólo unas pocas decenas de grado sobre el cero absoluto.
